El dólar ¿el acetaminofén de todos nuestros problemas económicos?
El control cambiario es el estrés de cualquier ciudadano establecido en un país inestable económicamente
El control cambiario es el estrés de cualquier ciudadano establecido en un país inestable económicamente, ya que sus decisiones diarias dependen una moneda de circulación no oficial, esto se conecta con el papel de la hegemonía comercial del dólar y su fanatización popular. Tenerlo es poseer el remedio a todos los males o eso pareciera.
La dolarización no es una actividad común como solución económica de Estado, no se puede tomar a la ligera y deben entender muy bien sus repercusiones. Hay países latinoamericanos que han realizado esta política en su territorio, creando límites al momento de querer estimular la economía o enfrentar crisis financieras.
Venezuela ha sido el epicentro de la idea de que la dolarización es la solución a todos nuestros problemas inflacionarios, minimizando las implicaciones y consecuencias que pueden traer. Las capacidades productivas de Venezuela no hace comparable su situación con la de otros países,
Pero la imposibilidad del acceso de esta herramienta en el Estado venezolano es una realidad, ya que posee sanciones directas por parte del gobierno de los Estados Unidos, principal emisor del dólar, hacia el Banco Central de Venezuela, ente encargado de la moneda nacional. No es solo utilizar la moneda del dólar como moneda de curso legal, las consecuencias son cíclicas y tangibles pudiendo llegar a ser negativas, en especial en el caso venezolano.
La pérdida de control monetario sería la principal consecuencia, Venezuela pasaría a depender de la oferta de dólares del Sistema de Reserva Federal (FED) para cumplir su demanda, perdiendo así el poder de aplicar políticas monetarias. La segunda, la deuda existente en bolívares en el país puede aumentar en términos de costos, estando sujeta a las tasas de interés externas, dificultando los pagos. Por último, la balanza de pagos y capacidad exportadora del país puede verse reducida por la falta de competitividad a nivel internacional.
Dichas consecuencias tienen efectos en la economía nacional a largo plazo, afectando directamente a las empresas y hogares.
La estabilidad de precios e inflación moderada son consecuencias beneficiosas, pero se deben observar con detalle, ya que siguen latentes. Los aumentos de precio e inflación internacional repercutirán directamente en el país, quitando la garantía a la seguridad monetaria. Además, no existirían mecanismos para poder controlar cualquier choque externo.
Entrar en un proceso de dolarización en Venezuela llevaría consigo un gran esfuerzo institucional y monetario. Se tendrían que recoger todos los billetes de bolívares en el mercado y ajustar los balances bancarios en las cuentas al monto de dólares, entrando al juego reformas jurídicas, fiscales, bancarias, etc. Aunado a esto, la fabricación de billetes de dólar a circular en efectivo debe ser pagado por el Estado a la FED, representando un gasto considerable. Esto eliminaría el Banco Central de Venezuela y el sistema bancario pasaría a depender de los Estados Unidos, dando la potestad de monitorear los movimientos de la economía venezolana.
El debate sobre la solución al dolor de cabeza que afecta a todos los venezolanos, debe ser cómo recuperar el valor de la moneda nacional, el bolívar, para reactivar nuevamente los sectores claves que impulsen la economía. Teniendo autoridades monetarias completamente autónomas, dejando de lado los criterios políticos que dificultan la recuperación de la misma.
Fortalecer la moneda nacional para seguir manteniendo nuestra autonomía es pilar clave para seguir consolidándonos como la potencia que podemos ser, porque el acetaminofén no es gratis y la dolarización tampoco.