Venezuela más que un cambio de gobierno, quiere un cambio económico

El 29 de julio en una conversación con una prima que votó contra el gobierno, recibí un mensaje que llamó mi atención: “La verdad es

Venezuela más que un cambio de gobierno, quiere un cambio económico

El 29 de julio en una conversación con una prima que votó contra el gobierno, recibí un mensaje que llamó mi atención: “La verdad es que si quiere que la gente se calme lo que tiene es que subir el salario. Ya nosotros (supongo se refería al pueblo) no creemos en los políticos ni de un lado ni del otro. Solo queremos que pase algo que nos ponga vivir bien otra vez”.

Era difícil pensar más allá de la polarización política en aquel medio día del 29 julio, las manifestaciones de apoyo de ambos bandos saturaban las redes sociales, lo mismo que la tensión en las calles del país. Todo parecía reducirse a responder a la pregunta ¿estas con un bando o con el otro? Pero la turbulencia de aquellos días y de casi todos los escenarios pre y post electorales parece ser un árbol al frente que nos impide ver el bosque.

Según Petty y Cacioppo (1986), en el Modelo de Probabilidad de Elaboración (ELM) existen dos rutas para la persuasión: la vía central, donde el receptor procesa de manera profunda la información, y la vía periférica, donde factores externos influyen más que el contenido del mensaje.

Es importante señalar que la idea de vía periférica expuesta por Petty y Cacioppo (1986) se relaciona con varios principios del manual de propaganda de Joseph Goebbels. Ambos mecanismos buscan influir en las masas a través de estímulos superficiales. Goebbels promovía la simplicidad y repetición de los mensajes, la apelación emocional, y el uso de figuras de autoridad, aprovechando que, en la vía periférica, las personas tienden a aceptar información sin procesarla críticamente. Además, su estrategia de polarización (simplificar el enemigo) y la creación de slogans y símbolos refuerzan la influencia, apelando más a emociones y símbolos que a la lógica. Estos elementos permiten que la persuasión ocurra sin un análisis profundo, apoyándose en la familiaridad, la emoción y la autoridad del emisor.

Retomando la discusión en el contexto venezolano esa mezcla de tradiciones políticas entre caudillismo, social democracia y populismo que convierte a los candidatos en una especie de celebridad mágico-mesiánica se ha ido agotando, los ciclos de encantamiento y desencanto son cada vez más cortos y aunque es más fácil de ver si se estudian los liderazgos políticos regionales y municipales, es un fenómeno que afecta a nivel global el liderazgo político.

En este orden de idea, se tiene que las campañas electorales y las iniciativas comunicacionales en política luchan contra un fantasma que les salta por todos lados, la realidad. Por muy pegajoso que sea un jingle, por más emotivo que sea un discurso, por encima y más allá de los intentos por ser chistosos, de las posturas de poder, de la semiótica en las fotos y las cada vez más creativas ediciones de videos para redes sociales, las preocupaciones de los venezolanos siguen siendo las mismas: el poder adquisitivo, la inflación, los diferentes tipos de duelo migratorio, los servicios públicos, el estado de las carreteras, etc…

En la Venezuela actual, la mayor preocupación de la población es la situación económica, afectada por la hiperinflación, el desempleo y la reducción de la producción petrolera. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) de 2023, realizada por tres universidades venezolanas, reveló que el 31% de los jóvenes varones entre 12 y 17 años abandonaron sus estudios para trabajar, mientras que el 19% de las mujeres jóvenes dejaron la educación para dedicarse a labores domésticas, lo que muestra cómo la crisis económica afecta de manera significativa a las familias (The New Humanitarian, 2024).

Además, encuestas recientes muestran que la población venezolana coloca la recuperación económica como su prioridad ante las elecciones presidenciales de 2024. Esta situación de deterioro económico ha generado una masiva migración, con millones de venezolanos buscando mejores oportunidades fuera del país (DW, 2024).

En este sentido, la opinión de los venezolanos deja ver un telón de fondo para sus afirmaciones, volviendo al mensaje de mi prima, ese “querer que pase algo que nos ponga vivir bien otra vez”, se muestra como la idea conductora no solo de las compulsiones pre y pos electorales sino de la apatía que ha desarrollado el venezolano los últimos años en referencia a la participación política que ha incrementado en los últimos años, como lo demuestran varios estudios.

En 2018, el Barómetro de las Américas reveló un aumento en la desconfianza hacia las instituciones en la región. Posteriormente, en 2019, la encuesta de Consultores 21 indicó que la mayoría de los venezolanos se siente desencantada con la política, optando por centrarse en problemas económicos y sociales. En 2020, un estudio del Centro de Estudios Políticos de la UCV reportó una disminución en la participación electoral, con ciudadanos convencidos de que sus votos no generan un cambio. También en 2020, la encuesta de Hinterlaces mostró que más del 70% de los venezolanos considera que su opinión no es valorada por los líderes políticos. Finalmente, en 2021, Datanálisis encontró que un alto porcentaje de la población se siente desilusionada con el sistema político, evidenciando una creciente desconfianza hacia los partidos e instituciones. Estos estudios destacan un clima de desinterés generalizado hacia la política en el país.

De igual manera, la opinión de los venezolanos sobre el impacto de las sanciones económicas que dificultan al país la venta de petróleo y la importación de insumos y materiales ha venido cambiando en la medida que la población se ha visto afectada en su día a día por las consecuencias de las sansiones. Desde la dificultad para abrir cuentas bancarias en el extranjero hasta la necesidad de utilizar VPN para acceder a los fondos de cuentas creadas con anterioridad. Desde el encarecimiento de todo tipo de importaciones para la pequeña y mediana empresa hasta la dificultad para pagar la suscripción a diferentes servicios de streaming, educación en línea y compras en plataformas como amazon y alibaba.

Las sanciones económicas impuestas a Venezuela han tenido un impacto devastador en la economía y la vida cotidiana de su población. Según el Centro de Investigación Económica y Política (CEPR, 2021), estas sanciones han privado al país de ingresos esenciales para importar alimentos y medicamentos, exacerbando la crisis humanitaria y aumentando la mortalidad (CEPR, 2021). Economistas como Francisco Rodríguez (2023) sostienen que las sanciones son un castigo colectivo que no han logrado su objetivo político de cambiar el régimen de Maduro. Asimismo, Oscar Torrealba (2023) indica que, aunque otorgan poder de negociación a la oposición, no necesariamente mejoran la calidad de vida de los ciudadanos. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI, 2022) revela que muchos venezolanos sienten que el levantamiento de las sanciones podría mejorar sus condiciones de vida, reflejando un desacuerdo generalizado con estas medidas. En resumen, las sanciones, lejos de contribuir a una solución política, han agravado la crisis humanitaria en Venezuela, provocando un rechazo significativo entre la población afectada.

Incluso los venezolanos en Florida, que tradicionalmente han sido mayoritariamente y recalcitrantemente opositores al gobierno venezolano han coincidido en una opinión adversa sobre las sanciones 52% de los encuestados por Atlantic Council (2021)están de acuerdo en que el gobierno de Estados Unidos debería eliminar las sanciones económicas a la industria petrolera de Venezuela para permitir que los ingresos petroleros adicionales se utilicen específicamente para importar alimentos y medicinas para abordar la emergencia humanitaria en el país. El apoyo inicial a las sanciones petroleras disminuye en más del 40 por ciento cuando se considera permitir que los ingresos petroleros de Venezuela, no administrados por el gobierno de Maduro, se utilicen para programas de asistencia humanitaria.

Este orden de ideas conduce a pensar que es el crecimiento económico el elemento unificador de la movilización política del venezolano. Si bien el discurso oficialista apunta a la corrección del rumbo de la administración pública y la oposición plantea el cambio de régimen como solución a los problemas del país, la conexión entre la propuesta de los líderes políticos de lado y lado es cada vez más débil, más de promoción de la defensa neurótica de sus programas el venezolano en su día a día lucha contra problemas estructurales que cada vez se tocan menos en la narrativa de los líderes políticos. En el oficialismo, el tema del salario es un tema tabú y en el polo radical opositor las sanciones son un punto de honor. De ahí que las direcciones políticas de ambos polos parecer estar trancados en la vía periférica de persuasión, los memes, los insultos, los bailecitos y los discursos efusivos parecen ser todo lo que tienen.

Si observamos los últimos casi tres meses desde las elecciones, el discurso del oficialismo se ha basado en defender su victoria y el de la oposición en cantar fraude. Sin embargo, el tema más importante en la calle y las redes sociales pasó a ser el diferencial cambiario, para el venezolano de a pie, más allá de lo que haya pasado el 28 de julio, se muestren o no las aptas, el pollo se ha puesto 20% más caro, lo mismo que el arroz y la harina. Un joven venezolano sigue trabajando entre 9 y 12 horas diarias en un comercio por 50$ semanales viéndose impedido de emprender o estudiar y así por el estilo, otros temas estructurales de la sociedad como la migración y la posibilidad de desarrollar un proyecto familiar.

En resumen, existe todo un universo más allá de la permanencia o el cambio de gobierno que parece ser un asunto subalterno para las direcciones de los dos grandes sectores políticos venezolanos valdría la pena estudiar el tema y responder a la pregunta si se trata de ceguera ante lo obvio o imposibilidad material de estructurar un discurso y una línea de acción política coherente con la demanda más importante para los venezolanos que es el crecimiento económico pero eso quizá sea el punto de partida de otro ensayo…

Fran